Todos los sistemas corporales están regulados. Crecemos porque así lo dicta la hormona del crecimiento. Nuestro azúcar en sangre es regulada por la insulina y el glucagón. La función tiroidea es regulada por la TSH, que a su vez genera dos hormonas T4 y T3 que regulan el metabolismo corporal. Nuestros caracteres sexuales los regulan la testosterona y los estrógenos. Ocurre así en todos y cada uno de los sistemas que componen nuestro cuerpo.

Sin embargo se nos dice que engordamos y adelgazamos porque comemos mucho y nos movemos poco. Es decir, no se tiene en cuenta que uno de nuestros sistemas pueda estar regulado. Se nos hace creer que nuestras células grasas (adipocitos) no se regulan y que son un simple almacén de calorías adicionales.

Sin embargo, hay unas cuantas hormonas que están involucradas en lo que ocurre en nuestros adipocitos. La leptina que generan nuestros propios adipocitos es, por ejemplo, una forma de indicarle al cerebro que ya hay suficiente grasa almacenada y que debemos dejar de comer. La adiponectina o la lipasa sensible a hormonas también son posibles vías regulatorias importantes. El cortisol también juega un papel decisivo y una de las más importantes junto a la leptina es la insulina, encargada de almacenar la grasa en los adipocitos.

¿Qué ocurre cuando disminuimos las calorías?

La hipótesis CICO (calorías que entran/calorías que salen – Calories In/Calorie Out) considera que para adelgazar necesitamos crear un déficit y la solución que propone es comer menos. Una reducción de calorías. Es decir, considera que el gasto metabólico es fijo y que por lo tanto la solución al problema es disminuir la cantidad de calorías que consumimos.

Esta hipótesis no tiene en cuenta que el cuerpo se puede regular, es altamente adaptable y modifica sus gastos energéticos en función de sus necesidades. Si al cuerpo empezamos a disminuirle el aporte calórico, este considerará que estamos en una época de escasez de alimentos y va a intentar ahorrar energía disminuyendo sus actividades.

Se ha visto que aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento hipocalóricas disminuyen su temperatura corporal, si has seguido alguna dieta muy baja en calorías seguramente has sentido frío en las extremidades y si la bajada de calorías ha sido mayor seguramente has tenido frío en todo el cuerpo.

Además disminuye la actividad del órgano que más energía consume, tu cerebro, la mayoría de personas que siguen una dieta baja en calorías dicen que tienen menos claridad mental y dificultades para concentrarse, es el efecto de la bajada de metabolismo en el cerebro.

Moverse necesita energía por eso el cuerpo también modifica tu comportamiento y te deja con una energía menor. Estás más cansado, te cuesta hacer ejercicio y tienes mayor sensación de sueño.

Pero además las bajadas de metabolismo debidas a dietas hipocalóricas pueden persistir hasta seis años después de dejar la dieta tal y como indica este estudio.

¿Qué ocurre si aumentamos las calorías?

Por la misma razón que nos dicen que si comemos menos adelgazaremos si comemos más engordaremos. Y realizar un estudio en el que los sujetos son sobrealimentados es muy fácil y hay varios que lo han hecho.

Una de la razones por las que nos dicen que engordamos es porque tenemos una sobreabundancia de comida. Hay tal facilidad de acceso que debido a ello consumimos más de lo que necesitamos. Así que para probar dicha teoría el Dr. Ethan Sims realizó un experimento en ratones en los años 60. Se les suministró comida ad libitum, pero los ratones no engordaron a pesar de haber abundancia de alimento, cuando se saciaban, simplemente, dejaban de comer y cualquier incentivo que intentaban era infructuoso, no comían más.

Así que se optó por forzar a los ratones a comer, esto provocó un aumento del metabolismo, por lo que ratones tampoco engordaron. Entonces el autor se preguntó si sería posible aumentar el peso deliberadamente en humanos. Se creía que si aumentaba la ingesta era suficiente, pero había visto que no era lo que ocurría en ratones.

Así pues, reclutó a varios jóvenes universitarios delgados para que comiesen de más, pero de lo primero que se percató era de la dificultad que entrañaba hacer que comiesen de más. La sensación de saciedad es muy poderosa y es difícil luchar contra ella. Sin embargo aunque los jóvenes comieron por encima de lo que su cuerpo dictaba no engordaron, como no se controló el ejercicio se pensó que los jóvenes podían estar haciendo ejercicio que compensase esa sobrealimentación.

Por lo que el Dr. Ethan Sims abandonó esa vía y realizó un nuevo estudio, el siguiente paso fue sobrealimentar limitando la actividad física para que permaneciese constante. Para este experimento, se reclutaron convictos en la prisión estatal de Vermont. Hubo asistentes presentes en cada comida para verificar que se consumían las calorías (4000 por día) y la actividad física fue estrictamente controlada.

El peso de los prisioneros aumentó al principio, pero luego se estabilizó. A medida que pasaron los días, les resultó cada vez más difícil comer en exceso, y algunos abandonaron el estudio.

A algunos prisioneros se les persuadió para continuar varios meses pero aumentando hasta las 10.000 calorías diarias. Terminaron ganando entre un 20 y un 25% del peso inicial, que era bastante menos de lo que la teoría CICO propone.

La teoría CICO no tiene en cuenta al metabolismo. Por eso no es un teoría válida. Da igual que comamos menos o nos movamos más. No es así como funciona nuestro cuerpo. Eso se ve claramente en ese estudio:

El gasto energético de los individuos aumentó en un 50%. Comenzaron el estudio gastando 1.800 calorías y terminaron gastando 2.700. Es decir, sus cuerpos querían eliminar el sobrante, querían recuperar su peso. Eso es además lo que ocurrió al terminar el estudio, la mayoría volvieron a su peso habitual rápidamente.

Y es algo que ocurre en todos los estudios en los que se sobrealimentan a los participantes, todos recuperan el peso rápidamente al dejarlo y todos suben su metabolismo para volver al mismo peso (estudio , estudio), es similar a lo que vimos en el experimento de Sam Feltham. En este último caso lo que hizo que engordase no fueron las calorías, fueron el tipo de alimentos que consumió.

Resumiendo

Se puede ver que la teoría que dice que engordamos por comer de más no es cierta. Se puede lograr si hacemos una alimentación forzada que exceda las capacidades de nuestro cuerpo de «expulsar» aquello que le sobra pero si se vuelve a una alimentación normal el cuerpo vuelve a recuperarse.

Es la situación contraria que ocurre si dejamos de aportarle energía. Si comemos menos el cuerpo bajará el metabolismo como defensa para mantener su situación actual y esto también fue medido en otro estudio:

El Dr. Ethan Sims esta vez sobrealimentó a personas delgadas y puso a dieta a personas obesas, ambos grupos llegaron a unos pesos similares por lo que tuvo dos grupos de personas con sobrepeso, uno de ellos eran personas que previamente habían sido delgadas y el otro eran personas que habían sido obesas. Las personas que previamente habían sido delgadas aumentaron su metabolismo y las personas que previamente habían sido obesas disminuyeron su metabolismo. Es decir, en ambos grupos su cuerpo intentaba volver a su peso inicial.

La conclusión es que si no engordamos por comer de más tampoco adelgazamos por comer de menos. No es el aporte calórico lo que nos hace engordar o adelgazar. nuestras hormonas regulan lo que ocurre en el tejido graso y adecúan el gasto con la ingesta. Si comes más gastas más, si comes menos gastas menos

Si nuestros cuerpos han engordado no ha sido por el exceso de calorías. Han existido factores que han hecho que nuestro cuerpo no adoptase las medidas necesarias para que la grasa no se acumulase en exceso. Es decir, las hormonas no han hecho su trabajo correctamente, una de las causas es el consumo continuado de comida a la que nuestro cuerpo no está habituado. Es esa comida la que rompe el equilibrio homeostático.

Por lo tanto, lo más importante para recuperar ese equilibrio es eliminar aquellos factores que lo rompen. Es por eso, que la mayoría de la gente al eliminar azúcares, harinas y ultraprocesados de su alimentación adelgaza sin preocuparse de lo que está comiendo.

¿Por qué engordamos? – Calorías 3
Etiquetado en:                    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *