El cuerpo guarda la energía en forma de grasa. Esto le permite tener energía disponible en casos de escasez o hambrunas. Una persona delgada tiene reservas suficientes para sobrevivir mucho tiempo en caso de necesidad. La tendencia del cuerpo como veremos es mantener unos niveles considerados normales, tanto por arriba como por abajo.

Es lo que ocurre en la naturaleza. Tanto los cazadores recolectores como los animales salvajes mantienen sus niveles de grasa en unos niveles constantes incluso cuando van envejeciendo. Esa cantidad de grasas varía en función de la especie y los carnívoros suelen tener un porcentaje menor que los herbívoros. Pero cada especie se mueve en unos límites concretos y solo acumulan grasas si eso es necesario para su supervivencia como las morsas para resistir el frío o los osos en otoño para aguantar la hibernación.

Homeostasis

Esto ocurre debido a la homeostasis. Sheldon Cooper se declaró un fan de la homeostasis y nos explicó qué era: es la autorregulación que hace un organismo para mantener una condición interna estable. Es decir, sería la búsqueda del equilibrio en los distintos sistemas. Así pues, nuestro cuerpo mantiene unos niveles estables de pH, de la relación de sodio-potasio o de la temperatura corporal, entre otros (o al menos lo intenta).

Soy un gran fan de la homeostasis
¿Sabes lo que es?

El cuerpo es muy preciso manteniendo estable esas condiciones y si alguna varía subiendo o bajando de sus límites aparecen los problemas y algunos son muy graves. ¡Que le pregunten a un diabético descontrolado que ocurre si su pH baja del margen normal! Sufrirá una cetoacidosis y necesita ser atendido urgentemente.

La grasa corporal es un órgano también regulado por la homeostasis. Si baja o sube de unos de unos límites empiezan los problemas. Un ejemplo de estos problemas sería que las mujeres con un porcentaje de grasa por debajo del 18-19% tienen dificultades para quedarse embarazadas ya que el cuerpo lo considera un peligro para la supervivencia por lo que la procreación pasa a un segundo plano; pueden incluso perder la ovulación. Pero ocurre igual en mujeres obesas que pueden tener la ovulación inhibida y dificultades para quedarse embarazadas.

Sin embargo vemos en nuestra sociedad que esto no se cumple y el cuerpo no se regula. Sabemos por los artículos anteriores que el problema no es un consumo excesivo de calorías. Pero algo estamos haciendo. Los datos dicen que comemos más calorías que las que se consumían hace 30 años. Si el sistema homeostático funcionase ese no sería ningún problema. El cuerpo tiene mecanismos para eliminar la energía que le sobra. Así que la pregunta es ¿Por qué no está funcionando la homeostasis?

Para responder a esa pregunta tendremos que saber un poco más de como funcionan algunas de nuestras hormonas y empezaremos con la leptina.

La leptina

Hasta 1994 no conocíamos la leptina y cuando se descubrió se consideró que gracias a ella se podría curar la obesidad, tanto es así que por eso tiene ese nombre. Este viene del griego «leptos» que significa delgado. Pero el tiempo ha demostrado que no sirve para ello.

¿Cómo actúa la leptina?

Si comemos, el adipocito (célula de grasa) se llena y libera leptina que le llega a unos receptores presentes en el hipotálamo. Una vez detectada se inhibe el apetito, se aumenta la tasa metabólica basal, lo hace en conjunción con la tiroides (artículo) y por último se activa el sistema nerviosos simpático, este es el encargado de aumentar el flujo de sangre a los músculos, de la presión sanguínea o de la energía disponible para el organismo.

Si por el contrario el nivel de leptina baja comenzamos a tener hambre y el hipotálamo se encarga de activar el nervio vago, parte del sistema nerviosos parasimpático, esto pone al organismo en modo «vegetativo» y se prepara para absorber nutrientes de los alimentos y almacenar energía.

Si transcurre un tiempo prolongado en el que se le suministran menos nutrientes al cuerpo, la tiroides recibe una notificación de reducir la tasa metabólica basal y el cuerpo disminuye su actividad como mecanismo de supervivencia. Esta es la razón principal de porque no funciona la restricción calórica a largo plazo. Se pierde peso durante las primeras semanas pero el cuerpo al percibirlo disminuye el metabolismo y quema la mínima cantidad de grasas.

Además está involucrada en otros procesos. No sólo es una de las encargadas de mantener el balance energético, una de las formas de hacerlo es funcionando junto con la insulina y altos niveles de insulina hacen que suba el nivel de leptina.

También se «compagina» con las hormonas sexuales y cuando hay altos niveles de leptina bajan los niveles de testosterona o estrógenos. Esto nos llevaría a comprender lo que hemos visto arriba y que al haber niveles de grasa fuera de los límites se producen dificultades para la procreación o incluso la inhiben.

Ratones de laboratorio

Ratón normal junto a un ratón ob/ob.

Ratones ob/ob

Hay unos ratones de laboratorio conocidos como ob/ob. Son unos ratones que nacen con un peso normal pero que poseen una mutación en uno de los genes que les hace engordar. Son ratones que apenas se mueven. Solo si se les pone comida al lado contrario de la jaula lo harán, comerán la comida y volverán a sentarse. Tienen un apetito voraz y llegan a pesar hasta 3 veces lo que pesa un ratón normal.

La mutación genética que tienen hace que no generen leptina, es decir, su cerebro al no recibir las señales de la leptina no sabe que los adipocitos están llenos y por lo tanto el hambre no disminuye.

Cuando se les suministra leptina los ratones adelgazan y vuelven a moverse, no solo eso, los problemas asociados como diabetes, la lipidemia o la muerte prematura por problemas cardíacos también desaparecen.

Ratones db/db

Hay también otros ratones conocidos como db/db. Estos sí que generan leptina, ahora bien, su hipotálamo no es capaz de detectarla por lo que ésta no puede hacer su función. Debido a ello la situación es la misma que los ratones ob/ob. Apenas se mueven y tienen un apetito atroz por lo que engordan, incluso aunque se les limite la comida.

Sin embargo estos ratones no mejoran al suministrarles leptina. Su cerebro no la detecta y por lo tanto es igual la cantidad que haya circulando en sangre.

Casos en humanos

El caso de los primeros ratones es un problema que también se ha detectado en humanos. Es conocido como síndrome de deficiencia de la leptina y solo hay 30 casos reconocidos en el mundo. La mayoría en una familia paquistaní y turca. La situación es la misma que la de los ratones, los recién nacidos son normales pero están continuamente hambrientos y apenas se mueven. A los 9 años llegan a pesar 99 kg.

El segundo se produce en humanos por lesiones en el hipotálamo. La mayoría debidas a un tumor que daña la zona o ésta resulta dañada por la quimioterapia. Es conocida como obesidad hipotalámica. Estas personas son incapaces de detectar la leptina, por lo que no reciben las señales de saciedad y el cerebro se encuentra en una situación de «hambre» continua, además no se les activa el sistema nervioso simpático por lo que están muy bajos de energía y apenas se mueven. Engordan independientemente de la dieta, e incluso lo hacen con dietas de solo 500 calorías (estudio).

Esto en personas sanas no ocurre, sin embargo en personas obesas se ha detectado que tienen niveles de leptina muy superiores a los que hay en personas delgadas. Esta situación se produce porque el hipotálamo no recibe bien las señales de la leptina. Se ha desarrollado una patología conocida como resistencia a la leptina (estudio, estudio, estudio). Las células grasas, en esta situación, envían más leptina para informar de que ya no necesitan seguir almacenando grasa, pero la resistencia desarrollada por el hipotálamo hace que esas señales no lleguen adecuadamente.

Es la misma situación que ocurre con los ratones db/db, el cerebro no es capaz de detectar los altos niveles de leptina circulante y es la razón por la que la leptina inyectada no ha sido la cura para la obesidad que en un principio se creyó que aportaría dicha hormona. Por mucha leptina que se inyecte esta no llega adecuadamente al hipotálamo y las personas comen más de lo necesario y se mueven menos con tal de conservar la energía.

Razones para que se produzca resistencia a la leptina

Se han encontrado varios motivos que hacen aumentar la resistencia a la leptina:

  • Inflamación sistémica: Niveles continuos de indicadores inflamatorios, lo que se conoce como inflamación sistémica o inflamación de grado bajo puede llevar a desarrollar resistencia a la leptina (estudio).
  • Dormir mal: Este estudio concluía que un buen sueño modulaba tanto los niveles de leptina como de apetito. Este otro dice que dormir poco está asociado con niveles bajos de leptina, altos de grelina y mayor índice de masa corporal.
  • El azúcar: Quizás sea el mayor promotor de la resistencia a la leptina según este estudio, aunque es un estudio en animales. Pero éste hecho en humanos dice que de los dos azúcares simples que componen el azúcar de mesa, glucosa y fructosa, el peor de ellos parece ser la fructosa.
  • Edulcorantes artificiales: Si creías que sustituir al azúcar por edulcorantes artificiales podría ser una alternativa para evitar engordar, este estudio nos dice que también están involucrados en la resistencia a la leptina. Es por eso que hay varios estudios que dicen que su consumo habitual está relacionado con la obesidad (estudio, estudio)
  • Lectinas: Las lectinas son unos antinutrientes presentes, sobre todo en cereales y legumbres. Hay sospechas de que las lectinas de los cereales podrían unirse a la leptina evitando que ésta sea correctamente detectada como dice este estudio.
  • Niveles continuos de insulina elevada: Un aporte continuo de harinas refinadas y azúcares, es decir, lleno de ultraprocesados o zumos y repostería casera es lo que lleva a que se eleven continuamente los niveles de azúcar en sangre y consecuentemente la insulina. Además, el hecho de comer cinco veces al día tampoco ayuda ya que estamos continuamente aportando comida y provocando subidas de insulina.

Como vemos todos los motivos son una disonancia evolutiva. Cuando fuimos cazadores recolectores en ningún momento tuvimos acceso a azúcares, edulcorantes o cereales y el sueño actual se cree que es peor debido a la vida moderna llena de estrés y sin seguir los ciclos circadianos que se modulan con los ciclos de luz y oscuridad o día y noche.

Resumiendo

Casi todas las personas obesas han desarrollado una condición conocida como resistencia a la leptina. Este hecho hace que las sensaciones de hambre tarden más a llegar. Además los niveles de energía disminuyen. Esto hace que almacenemos más grasa de la necesaria y además el cuerpo hace lo posible para mantenerla, disminuyendo la energía (nos vuelve perezosos) y bajando la tasa metabólica.

Esto concuerda con lo visto en en los artículos en los que hablábamos de calorías. Es decir, no engordamos porque comemos más y nos movemos menos, la causa de engordar no es comer más, es la consecuencia. Nuestras hormonas le están dictando al cuerpo que almacene grasas y a su vez como el cuerpo no recibe la señal de que hay grasa suficiente seguimos comiendo para tener energía disponible, también nos hace que nos movamos menos disminuyendo nuestra energía y baja el metabolismo basal. La conclusión sería que comemos más porque estamos engordando.

No engordamos porque comemos de más, comemos de más porque estamos engordando. Clic para tuitear

Las razones para adquirir una resistencia a la leptina son diversas y en otro artículo posterior se verá como intentar poner remedio pero haciendo un pequeño resumen las recomendaciones serían dejar azúcar, aceites de semillas, cereales y edulcorantes, es decir los ultraprocesados.

¿Por qué engordamos? – Calorías
¿Por qué engordamos? – Calorías 2

¿Por qué engordamos? ▷ Leptina
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