La recomendación oficial cuando se tiene alto el ácido úrico es consumir menos carnes rojas, vísceras, mariscos y ciertos pescados. Pero la realidad parece ser bien distinta y quizás los culpables no sean esos alimentos y habría que enfocarse en otros.

¿Qué es la gota?

La gota es un tipo muy doloroso de artritis inflamatoria. El síntoma más conocido es el dolor en el dedo gordo del pie, pero también puede causar dolor en cualquier otra articulación. Con menos frecuencia, incluso puede causar cálculos renales u otros síntomas completamente diferentes. Dichos problemas pueden aparecer de forma esporádica seguido de períodos sin dolor, o pueden ser crónicos y continuos.

Es más común en hombres que en mujeres, pero las tasas en ambos sexos han aumentado constantemente durante las últimas dos décadas. La etiología es todavía desconocida pero parece ser que hay dos procesos involucrados. uno es el aumento de producción de ácido úrico. El otro es la disminución del ácido úrico excretado por el riñón.

El ácido úrico es uno de los antioxidantes primarios del cuerpo y es generado por el propio cuerpo. En el caso de la gota se encuentran cristales de urato monosódico en las articulaciones afectadas. Sin embargo hay mucha gente y sobre todo distintos grupos étnicos que no desarrollan gota incluso con niveles elevados de ácido úrico.

La medicina convencional sostiene que la mejor dieta para prevenir y tratar la gota es baja en mariscos y carne (especialmente vísceras). Pero la realidad no parece que sea esa.

Gota, purinas y proteínas animales

En primer lugar, es importante reconocer que el consejo de reducir la carne y los mariscos puede tener ciertos datos que lo apoyan.

La gota se ha conocido como una “enfermedad de la civilización”: desde que fue reconocida y descrita por primera vez, se ha visto como un problema en personas que tienen acceso a alimentos de lujo en abundancia. Y hasta hace muy poco, la carne era un alimento de lujo, por lo que se ha asociado (asociación no significa causa) el consumo de carne con la gota.

Pero esa asociación además también aparece en algún estudio, por ejemplo, en éste que nos dice:

«cada porción diaria adicional de carne se asoció con un aumento del 21 por ciento en el riesgo de gota, y cada porción semanal adicional de mariscos se asoció con un aumento del riesgo del 7 por ciento».

Además, hay una explicación plausible de por qué comer carne podría empeorar la gota. La carne, especialmente las carnes de órganos y mariscos, contiene purinas, compuestos químicos que se descomponen en ácido úrico. Así que comer más alimentos ricos en purinas significaría más ácido úrico, lo que significa más probabilidades de gota … ¿problema resuelto?
Desafortunadamente no, hay algunos inconvenientes con esta teoría:

  • En primer lugar, está el problema de las verduras y hortalizas. A pesar de que la mayoría de las verduras son bajas en purinas, algunas (como las espinacas, por ejemplo) tienen una cantidad significativa. Pero tanto en el estudio anterior como en éste, las verduras ricas en purina no se asociaron con la gota en absoluto.
  • Luego está el hecho de que sólo alrededor de 1/3 del ácido úrico en el cuerpo proviene de purinas dietéticas; los otros 2/3 son producidos por el propio cuerpo. En otras palabras, no importa cuántas purinas comas o no comas, la mayoría del ácido úrico proviene de algún otro lugar. Es parecido a lo que ocurre con el colesterol dietético.

Además la evidencia real es menos que convincente: al igual que las dietas bajas en colesterol tienen un efecto trivial en los niveles de colesterol en suero o las dietas bajas en sal tienen un efecto clínicamente insignificante en la presión arterial; las dietas bajas en purinas tienen un efecto mínimo sobre los niveles de ácido úrico.

Una dieta casi vegetariana, por ejemplo, es probable que disminuya los niveles séricos de ácido úrico entre un 10% y un 15% en comparación con una dieta típica occidental, pero no suele ser suficiente para devolver los niveles altos de ácido úrico a la normalidad. Además hay poca evidencia de que tales dietas reduzcan de manera confiable la incidencia de ataques de gota en las personas afectadas.

Por otra parte, la incidencia de gota en vegetarianos, o casi vegetarianos, siempre ha sido significativa y «mucho más alta de lo que generalmente se supone». (Una estimación de mediados de siglo, por ejemplo, indica que la incidencia de gota en la India entre “mayormente vegetarianos y abstemios” es del 7% (pag. 632 del libro). Este estudio, incluso encontró mayor concentración de ácido úrico en veganos que en personas que llevaban una dieta casi carnívora.

No sólo eso, las proteínas tienen un efecto uricosúrico, es decir, el consumo de proteína está asociado con un aumento del volumen de ácido úrico excretado en la orina (estudio, estudio, artículo).

Esto sugiere que tal vez al centrarse en las purinas se está buscando en el lugar equivocado.

Gota, alcohol y fructosa

En lugar de culpar a las purinas dietéticas, consideremos brevemente una hipótesis alternativa y veamos si encaja mejor con los hechos. ¿Qué conexión existe entre la gota y la fructosa?

Que la fructosa aumenta los niveles de ácido úrico en sangre es conocido desde finales de los años 60 (estudio). Es decir, al igual que las purinas, la fructosa también aumenta la producción de ácido úrico. Pero también hace algo más: reduce su excreción. A la hora de considerar cómo se elevan los niveles totales de ácido úrico, es mucho peor, ya que también afecta a los 2/3 de ácido úrico producido por el propio cuerpo. Como lo indica este estudio:

«la hiperuricemia en la gota es más comúnmente el resultado de la subexcreción de urato relativa».

Si estás produciendo más ácido úrico (de purinas o de cualquier otra cosa), pero luego lo eliminas por la orina, no supondría un problema en absoluto. Los niveles totales de ácido úrico solo aumentarán si no se puede excretar el ácido úrico que se produce. Y los alimentos ricos en purina no interfieren en la excreción, al revés, al ser ricos en proteína hacen que aumente, pero, por el contrario, la fructosa sí lo disminuye.

Además hay está otra evidencia que apoyaría a lo anterior:

Además si la fructosa fuese el principal culpable explicaría por qué la carne rica en purinas se asocia con ataques de gota, pero las verduras ricas en purinas no. La carne roja se ha demonizado y aquellas personas más preocupadas por su salud la consumen en mucha menor cantidad que aquellas que no se preocupan. Esto hace que las personas que mayor cantidad de carne consumen habitualmente sean las que peor dieta llevan y por lo tanto las que más azúcar consumen. Ocurre lo contrario con los que consumen más verduras, suelen ser también los que menos azúcar consumen.

No solo eso, tradicionalmente la carne ha sido un artículo de lujo pero ocurría lo mismo con el azúcar o la miel. Eran alimentos caros por lo que solo eran accesibles en cantidad por personas pudientes, por lo que la misma asociación clásica que existe de cortesanos y nobles con la gota y la carne también puede hacerse con el azúcar y el alcohol.

Datos históricos

En las poblaciones primitivas que consumían dietas tradicionales, la gota era prácticamente desconocida o, al menos, prácticamente no se había notificado. Los primeros casos documentados reportados en Asia y África fueron a fines de la década de 1940. Dos décadas después los registros hospitalarios de Kenia y Uganda sugirieron una incidencia de gota menor a una entre mil en nativos africanos. En los años 70 aumentó la occidentalización y la urbanización tanto en África como en las islas del Pacífico. En África los niveles de ácido úrico subieron también en esa época (estudio). En el pueblo maorí ocurrió exactamente lo mismo; en 1975 el reumatólogo B.S. Rose reportaba que la incidencia de hiperuricemia y de gota se había disparado entre los nativos, siendo una enfermedad que no tenía incidencia cuando llegaron los europeos y que no empezó a reportarse hasta mediados del siglo XX.

Ese mayor aumento de los casos de gota se puede ver en todas las civilizaciones en los que se ha ido introduciendo la dieta occidental, al igual que ocurre con la obesidad y la diabetes. Todos ellos problemas relacionados con la resistencia a la insulina.

La gota y su asociación con el síndrome metabólico

La gota se ha relacionado con la obesidad desde la era hipocrática. Los hombres gotosos sufren tasas más altas de aterosclerosis e hipertensión, mientras que los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades coronarias son causas comunes de muerte (estudio, estudio, estudio).

La diabetes también se asocia comúnmente con la gota. Menard Gertler, informó de que los niveles séricos de ácido úrico aumentan con el peso y que los hombres que sufren ataques cardíacos tienen cuatro veces más probabilidades de ser hiperuricémicos que aquellos que estaban sanos y actuaban como control.

En los años 60 empezaron a aparecer estudios que vinculaban la hiperuricemia con la resistencia a la insulina y los triglicéridos altos, así como altos niveles de insulina. Métodos actuales también encuentran que la resistencia a la insulina puede predecir niveles altos de ácido úrico en sangre (estudio). La razón según se dice en éste artículo parece ser que es debida a que los niveles altos de insulina hacen que los riñones excreten menos ácido úrico. Lo mismo que vio Gerald Reaven en este estudio que le llevaría a afirmar:

«cuanto más resistente a la insulina es un individuo, mayor es la concentración sérica de ácido úrico»

Que exista una asociación entre la gota y el síndrome metabólico no significa que uno sea causa del otro. Pero sí que dicha relación nos podría estar indicando que ambos podrían tener una misma causa. En el caso del síndrome metabólico la evidencia de que el azúcar y particularmente la fructosa es uno de sus grandes promotores es muy evidente y los datos sobre la gota parecen apuntar en la misma dirección.

Gota y alimentación

Entonces ¿cuál sería la recomendación de alimentación para la gota?

En primer lugar, consulte a un médico. Nada de esto es un consejo médico; Sólo es un conjunto de sugerencias a considerar. Su médico podrá darle una opinión mucho mejor sobre lo que podría y no podría ser lo más adecuado.

Dicho esto, aquí hay algunas sugerencias basadas en lo que se sabe hasta ahora:

  • Para mantener bajo el ácido úrico, deshacerse de la fructosa y el alcohol, especialmente la cerveza, rica en purinas. Es probablemente una opción mejor que volverse loco por los niveles de purina en la carne. Tanto la fructosa como el alcohol elevan el ácido úrico en sangre y además evitan que se expulse.
  • El ayuno podría contribuir a la hiperuricemia, lo mismo que la cetosis, que imita al ayuno en varios aspectos. Ahora bien, las dietas bajas en hidratos, como la cetogénica, han demostrado en varios estudios que sólo suben el ácido úrico en las primeras semanas. Alrededor de la sexta semana los niveles vuelven a bajar, incluso pueden llegar a ser menores de los que existían al comienzo (artículo). Otros estudios han demostrado que si se siguen dietas bajas en hidratos los niveles de ácido úrico no se elevan (estudio, estudio).
  • La pérdida rápida de peso a menudo provoca ataques de gota. Si se va a perder peso con un historial familiar de gota, hay que procurar hacerlo de forma lenta y pausada.
  • Por otro lado, la pérdida de peso moderada suele ser útil. En este estudio, por ejemplo, la conclusión a la que llegan es que la pérdida de peso mejoró los síntomas de la gota. Aunque seguramente esa mejoría vino por una disminución de la resistencia en la insulina que es lo que se pretendía hacer en el estudio.
  • Comer más verduras frescas (y frutas con niveles bajos de fructosa): una mayor ingesta de vitamina C puede ayudar a controlar los niveles de ácido úrico.
  • Si se toleran los productos lácteos, consumirlos puede ser útil para reducir los niveles de ácido úrico.

Sin embargo, todas las conexiones entre los alimentos y la gota no están todavía confirmadas, es posible que una dieta baja en carne realmente ayude a algunas personas (ya sea por las purinas o por algo más). Pero hay que tener en cuenta que muchas personas no se sienten aliviadas al eliminar las purinas y que sin embargo muchas otras se sienten mejor al consumir una dieta como la Paleo, precisamente rica en purinas. Por lo que explorar otras posibles causas y terapias parece ser interesante, y tanto la fructosa como el alcohol parecen estar muy involucrados.

En cualquier caso se necesita todavía mucha investigación tanto para conocer la etiología de la gota como para saber con exactitud que alimentos son los verdaderamente involucrados. Lamentablemente, en los años 80 se frenó la investigación, sobre todo, la relativa a la fructosa y su relación con la gota ya que la mejora de los tratamientos farmacológicos hizo que la gota pasase a considerarse un problema menor.

¿Debo comer carne si tengo gota?
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